Tierra del Fuego: ¿Qué hacemos con la industria?

Nuevamente surgieron en varios medios de comunicación, sobre todo ahora que se avecina un nuevo mundial, las comparaciones de precios entre los productos de electrónica masiva, destacándose los celulares y los televisores. En general estas noticias no son muy buenas, porque lo que revelan es que en Argentina pagamos muchas veces precios mayores a los que ofrecen a nuestros países vecinos, y aún más cuando comparamos con Estados Unidos. Lo que surge luego es preguntarnos, ¿por qué pagamos más caro?, y siendo que casi el 100% de los productos comercializados son manufacturados localmente en el Área Aduanera Especial de Tierra del Fuego, los dedos señalan rápidamente a la industria local.

Lo que propongo hacer en este artículo es desandar rápidamente el camino para explicar brevemente en qué consiste el Área Aduanera Especial, sobre todo en términos fiscales, cómo fue la historia reciente del régimen y cuáles creo que son las ventajas y desventajas de tener la industria local, para luego concluir. Sólo un adelanto, creo que Argentina debe contar con una industria nacional de este tipo de tecnologías, aunque quizás el tamaño que ha adquirido sea sobredimensionado en función de las cadenas globales de valor y la escala del mercado doméstico.

El régimen de promoción lo que realiza es una excepción al pago de tributos nacionales, no es una erogación del fisco a las empresas (no se paga a las empresas por operar). La diferencia con los subsidios a la energía o el transporte es clara, en ese caso el estado tiene que desembolsar dinero para compensar por las diferencias. Asimismo, esa cuenta no considera los tributos que sí se generan por la presencia de la actividad, como pueden ser las contribuciones patronales (es decir, no está neto del efecto positivo) y otros tributos municipales. Concretamente, a la industria se la exime de 4 impuestos:

  • Pago del IVA débito: Esto significa que el IVA crédito no se compensa y las empresas se lo toman a favor.
  • Exención del impuesto a las ganancias: Las empresas promocionadas no se encuentran sujetas a este tributo (que vale la pena destacar será decreciente en base a la reforma tributaria)
  • Pago de impuestos interno: Los productos de electrónica tienen que pagar un impuesto especial, y en el caso de aquellos fabricados en Tierra del Fuego pagan un arancel menor (a partir de la reforma fiscal se redujo a 0% para Tierra del Fuego)
  • Aranceles a la importación: En general las importaciones realizadas fuera del Mercosur deben pagar un tributo para ser nacionalizadas, el AEC (o arancel externo común). En el caso de las empresas promocionadas, pueden importar sus insumos con arancel 0%.

La sumatoria de la exención tributaria para esos 4 tributos conforma lo que se denomina como gasto tributario, que sería algo así como “cuánto le perdona el estado a las empresas fueguinas”. El presupuesto enviado al congreso en septiembre del año pasado estimaba un gasto de aproximadamente 31 mil millones de pesos para el año 2018, lo que es equivalente a un aumento del 18% con respecto al año anterior (por debajo de las estimaciones privadas de inflación y por encima de la meta fijada por el BCRA). Incluso se puede observar cómo el estado espera que el gasto se mantenga constante como porcentaje del PIB luego de la abrupta caída de 2017. Es importante además destacar que todo este importe no corresponde a la industria electrónica, sino también a otras industrias como la textil, la pesquera, la plástica, entre otros (aunque la electrónica representaría aproximadamente el 75% del total).

Gasto tributario por el régimen tributario de Tierra del fuego
(en millones de pesos y como % del PIB)

 

Un último punto, y quizás uno de los que se deba tener en cuenta al momento de realizar cualquier tipo de política pública. Aun habiendo eliminado la producción local de computadores mediante la quita total del arancel a la importación, las mismas son más caras con respecto por ejemplo a Chile. ¿Qué quiere decir esto?, que todo el sobrecosto en Argentina no le corresponde a la industria, los canales de comercialización, que agrega algo así como un 50% sobre el costo de compra, también tiene sobre costos que hace que los productos sean comercializados localmente con precios mayores.

Entrando ahora un poco en las tensiones recientes. El régimen de promoción expira en el año 2023, es decir sobre el final del mandato de quien sea elegido en 2019. El gobierno actual aún se ha mostrado reticente a extenderlo, lo que ya comienza a generar nerviosismo en la industria y la previsibilidad para hacer inversiones sigue escalando, con lo cual los incentivos para continuar al momento no son buenos. Por el otro lado, se ha creado una mesa sectorial para la discusión de los temas que estamos conversando. En esa mesa se han hecho acuerdos, referidos por ejemplo al compromiso del estado de bajar los impuestos, de las empresas a comprometerse a mejorar la productividad y los gremios a congelar los salarios de los trabajadores por los próximos dos años a cambio de que no se destruyan puestos de trabajo.

A esta historia reciente se suma la modificación del régimen tributario aprobada durante el cierre del último año. Esa reforma eliminaba los impuestos internos (para productos locales e importados, donde los locales tienen una alícuota menor) lo que virtualmente generaba la destrucción de la industria fueguina. Luego de negociaciones entre la gobernadora Rosana Bertone y el gobierno nacional finalmente se llegó al acuerdo de una reducción de impuestos manteniendo el diferencial, aunque el mismo se achicará progresivamente hasta que el impuesto sea de 0% sin importar la procedencia del producto.

Para ir concluyendo, el régimen permite la federalización de la población y de la industria que sería inviable de otra manera. Además, la existencia de esta industria genera moderados derrames sobre otros sectores que se enriquecen por la existencia de una industria de ensamble de altísima complejidad. Por el lado malo, contribuye (como ya vimos también el retail hace su parte) a tener productos más caros. Esto priva el acceso a tecnologías que son fundamentales para la actualidad y para los empleos del futuro.

Cómo en casi todas las decisiones finales existen cosas buenas y cosas malas, la pregunta entonces es qué hacer. En lo particular considero que la industria ha cobrado una dimensión exagerada para el tamaño del mercado interno, abarcando además todos los productos. Pareciera inteligente entonces apuntar a la especialización en algún tipo de producto y con una mayor concentración de la producción en menor cantidad de empresas para obtener ganancia en escalas que permitan amortizar cuantiosas inversiones para poder realizar el ensamblaje. Sin dudas esto no es un camino sencillo, y mucho menos cuando sólo algunos podrían sobrevivir a esta modificación. Esto demandaría la realización de investigaciones adicionales y de grandes consensos entre los distintos actores con intereses activos en la región

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Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de La Dínamo de Ideas.

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