Tecnología: ¿rival o aliada de la enseñanza?

Muchas veces solemos escuchar o leer acerca del “problema” en el aprendizaje a partir de la aparición o el auge de las tecnologías. También se suele decir que desde entonces, comenzó la “muerte del libro”. Pero, ¿cómo oponernos a una presencia irreversible de nuevas tecnologías de información y comunicación? Hoy en día, tanto el Ministerio de Educación argentino como otros estudios científicos relacionados con el aprendizaje, sostienen que incluir las tecnologías en las escuelas es, efectivamente, una excelente decisión.

En un estudio sobre las nuevas tecnologías para la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias desarrollado por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados en México, se consideró analizar el rol de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC) en la vida cotidiana, particularmente Internet. Este trabajo logró poner en práctica principios pedagógicos centrados en el estudiante como principal actor en la construcción de sus conocimientos, señalando que un estudiante puede aprender mejor en el marco de una acción concreta, significante y, al mismo tiempo, colectiva.

La inclusión de las NTIC en las aulas para el apoyo de la enseñanza y el aprendizaje tiene, al parecer, un alto potencial de desarrollo. Una de sus ventajas principales señaladas por quienes propugnan por la integración de las tecnologías para el aprendizaje, es que estas permiten recapturar “el mundo real” y reabrirlo por el estudiante en el interior del aula. Frente a las concepciones empiristas, que sostienen que se puede perder el nivel perceptual de la ciencia, la inclusión de las NTIC se trata de conservar la actividad científica aprovechando el hecho de que las nuevas tecnologías logran representaciones reales que permiten al alumno establecer modificaciones, controlar variables y manipular fenómenos.

Por otra parte, el mayor provecho en la integración de las NTIC tiene que ver con que estas funcionan como catalizadoras del cambio, es decir, sirven como un medio excelente para cuestionar ciertas prácticas pedagógicas que suceden en el aula y se oponen a los formatos tradicionales de enseñanza centrados en la transmisión de conocimientos que explotan muy débilmente sus potencialidades y que, incluso, pueden agudizar ciertas prácticas indeseables dentro del aula, como el excesivo protagonismo del maestro. No solo esto, sino que en Argentina, la posibilidad de incluir tecnologías equitativamente al proceso de aprendizaje escolar, podría disminuir el acceso desigual a la información. En este sentido, la utilización de la tecnología en el contexto áulico, puede promover la participación y el interés del alumno, y así lograr su involucramiento e integración en situaciones de enseñanza.

Además, los “pro- tecnología”, afirman que el uso tecnológico desarrollado y aplicado adecuadamente a la enseñanza de la ciencia puede tener otras capacidades, tales como:

  • Presentar materiales a través de múltiples medios y canales.
  • Mejorar el pensamiento crítico y otras habilidades y procesos cognitivos superiores.
  • Motivar e involucrar a los estudiantes en actividades de aprendizaje significativas.
  • Permitir el acceso a la investigación científica y el contacto con científicos y base de datos reales.
  • Ofrecer a maestros y estudiantes una plataforma a través de la cual puedan comunicarse con compañeros y colegas de lugares distantes, intercambiar trabajos, desarrollar investigaciones y funcionar como si no hubiera fronteras geográficas.

Casi todos los sistemas escolares coinciden en la necesidad de tener un estudio de laboratorio como espacio de experimentación en la escuela. Sin embargo, en Argentina  pocas escuelas lo tienen y cuando lo hacen, este ámbito se encuentra “carentemente” equipado. Por otra parte, muchas veces la escuela no está preparada para enfrentar los riesgos de su uso y, sobre todo, cuando los equipos exsiten suelen estar desactualizados respecto del avance de la ciencia. Es decir, los estudiantes quedan expuestos a una enseñanza atrasada o descontextualizada. Además, el software desarrollado hoy en día, posibilita los estudios de laboratorio de manera mucho más fácil. Por ejemplo, el datalogging, un software que funciona a través de sensores y sondas que se conectan a la computadora y a la sustancia o fenómeno que se desea medir reproduciendo una situación muy próxima a la del experimento real.

Actualmente, en Argentina, es necesario promover el desarrollo de programas para la inclusión de las NTIC en los contextos de enseñanza, sugiriendo a  docentes de diversas disciplinas actividades que prometen la participación del alumno en los procesos, motivando su aprendizaje a partir de recursos que no solo pueden estar al alcance de su mano, sino que le resultan sumamente interesantes.

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