La violencia en Nicaragua y sus efectos en el regimen de Ortega

Estamos a más de una semana y media desde que los nicaragüenses empezaron a manifestarse contra el gobierno de Daniel Ortega. Si bien es cierto que las raíces de las protestas son las reformas al sistema pensional del seguro social, el trasfondo del movimiento es el enojo y la frustración contra Ortega – y es lo que probablemente dará longevidad a este momento. Aunque el gobierno canceló las reformas el día domingo 22 de abril debido a la gravedad de las manifestaciones, la población continuó tomando las calles en contra de la represión política y la violación de derechos humanos.

Entonces, estamos en un punto clave para considerar si las manifestaciones de abril, las cuales han atraído la atención de la prensa mundial, la Casa Blanca y la ONU, representan un momento crítico para la dirección del país o representan la frustración del pueblo, a la misma vez que demuestran la debilidad política de la oposición y la fortaleza de Ortega.

Hay tres características de las manifestaciones actuales que las distinguen de protestas anteriores y señalan una nueva fase para la oposición: la diversidad de los manifestantes en cuanto a sector y geografía, el nivel de violencia en nombre del estado y el tratamiento hostil contra la prensa. Aunque ninguno de estos elementos es nuevo durante la administración de Ortega, su aglomeración este mes es atípica en la historia del país.

Primero, los nicaragüenses que han tomado las calles o han expresado su voz en las redes sociales representan un gran rango de la ciudadanía. De la capital hasta ambas costas, incluso en regiones donde los Sandinistas (el partido de Ortega) cuentan con gran apoyo, hay personas a lo largo del territorio manifestándose contra la política de Ortega. Y mientras que los estudiantes han tomado el liderazgo -y sufrido-, desproporcionadamente, empresarios, madres y padres, pensionistas – y algunos sandinistas – se han sumado a las protestas. No es un movimiento aislado sino un movimiento de escala nacional.

Segundo, docenas de personas han muerto y más de cien han sido heridas durante estos días. El congreso abrió una comisión para investigar la violencia y la gravedad de los acontecimientos, y la culpa otorgada al gobierno por ellos, es impactante para un país que se considera relativamente tranquilo. Para muchos nicaragüenses, el nivel de violencia reventó la percepción que existía anteriormente. La búsqueda de justicia ha motivado a más personas sumar su voz al movimiento.

Tercero, la rápida e inequívoca represión y asalto de la prensa durante las últimas semanas ha movilizado a muchas personas contra Ortega. Su gobierno ha buscado limitar, sino eliminar, la libertad de prensa en varias ocasiones, pero ésta vez ha sido más violenta y más urgente que otros episodios. Ortega ha prometido paz y seguridad en sus campañas electorales y usa la provisión de estabilidad para motivar su centralización de poder. En este caso, hay varios nicaragüenses que están rechazando lo que se percibe como un bruto control de la prensa.

No hay elecciones programados hasta 2021 y el movimiento actual está en su infancia, aunque cuenta con movimientos históricos como grupos contra el canal interoceánico. El sábado 28 de abril, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) declaró que el gobierno tiene plazo de un mes para avanzar en el diálogo que están mediando. Esta condición no solamente da urgencia al gobierno, sino también motiva la población a retomar la causa si los avances no son lo suficientemente relevantes.

La falta de un grupo formalizado como líder de la oposición ha ayudado mantener las protestas como un movimiento orgánico pero también puede limitar las opciones políticas en el mediano y largo plazo. Ortega aún controla gran parte del poder judicial, los militares y la prensa – la centralización de su poder ha sido significativa –  pero estos momentos son más que un parpadeo para Ortega y sus aliados.

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Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de La Dínamo de Ideas.

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