Menos impuestos: ¿precios competitivos?

Mucho se habla de los costos, impuestos y precios en Argentina, especialmente cuando se comparan a nivel internacional. Con frecuencia vemos cómo los consumidores pueden adquirir productos a niveles más competitivos en otros países en rubros como electrónica, indumentaria, calzado, entre otros. De hecho han proliferado los “viajes de compra” a Chile o Estados Unidos.

La diferencia entre los importes de venta resta posibilidades de exportación a los bienes argentinos y tienta a los importadores, que aún a pesar de los costos de transporte y los aranceles para nacionalizar los productos consiguen precios aptos para competir. Esto en definitiva genera presión sobre la balanza comercial por la salida de divisas al exterior como resultado de las importaciones y exportaciones. Vale preguntarse entonces, ¿por qué es Argentina más cara?

Hay distintas variables que inciden en las cadenas de valor generando costos y precios elevados. Repasaremos brevemente alguna de ellas, haciendo foco sobre los impuestos y su potencial reforma, aprovechando que el tema fue puesto en agenda por la administración de Mauricio Macri.

Un factor de competitividad de los precios en dólares es definitivamente el tipo de cambio. Mientras más devaluado se encuentre el peso más baratos serán los productos en dólares. En esta entrada ya expliqué por qué creo que el tipo de cambio no es la variable que ajuste la competitividad.

En lo que refiere a los costos laborales, Argentina tiene quizás los sueldos en dólares más altos de la región. La buena noticia, el trabajador argentino tiene un buen salario, aunque en términos reales no necesariamente es el mejor. La mala es que les resulta caro a las empresas, a las que se le deben sumar costos laborales no salariales (ART, contribuciones, entre otros).

Un tercer componente es la productividad. Este indicador mide cuántos productos puede hacer cada trabajador. Y aquí entran en consideración dos aspectos, el grado de actualización tecnológica y la capacidad de los trabajadores. Economías desarrolladas han compensado su costo laboral con altos grados de productividad (ej. Alemania) o con incorporación de valor agregado (ej. Italia).

Finalmente, y en esta entrada el más importante, los impuestos. La presión tributaria incide de modo crítico sobre la generación de los precios. Me gustaría introducir primero un ejemplo que creo permitirá clarificar su importancia, para luego analizar con un poco más de detalle y cerrar con algunas recomendaciones.

En el año 2016 las computadoras eran fabricadas en Tierra del Fuego y en el continente. Normalmente se endilgaba que la diferencia de precios con por ejemplo Chile, de por lo menos 50%, a las ineficiencias de los productores, a los costos logísticos, incluso a la rentabilidad de los industriales.

En el año 2017 cambió el escenario. El gobierno nacional eliminó los impuestos para la importación de computadoras, y aun así, si se compara la misma computadora importada en Argentina y en Chile (desde el mismo origen y al mismo precio), esa computadora es hasta un 20%/25% más cara en Argentina. Buena parte de esta diferencia se explica por los impuestos locales.

Un muy buen informe del IARAF (pueden encontrar el link al final de la nota) estima que la incidencia de los impuestos sobre los alimentos y bebidas en 2015 fue de 45,8%, lo que significó un aumento de casi 10 puntos porcentuales con respecto al año 2000. 37% son recaudados por el fisco nacional, 7,2% por el provincial y 1,7% por el municipal. Fueron los gobiernos subnacionales los que impusieron una mayor carga respecto del análisis 15 años atrás.

Presión tributaria sobre alimentos y bebidas

Fuente: IARAF con supuesto de 30% de inflación y 21% de IVA

Una distinción fundamental entre estos impuestos es cómo se cargan. Existen impuestos como el IVA, donde uno puede tomar un crédito fiscal por la compra y el débito por la venta, por lo que el impuesto se aplica únicamente por la diferencia, y la alícuota se “traslada”. Por el contrario, impuestos como los ingresos brutos son pagados por cada uno de los eslabones y se “acumulan” generando un efecto altamente distorsivo. Incluso, este tipo de impuesto castiga las cadenas de valor que tienen alta integración nacional, u obligan a las empresas a centralizar operaciones. Esto último en contra de las tendencias internacionales.

Si analizamos cómo estos impuestos se distribuyen en los diferentes eslabones que integran la cadena, encontramos que quien absorbe mayor carga tributaria son los proveedores de insumos, seguidos por la industrialización de los alimentos y finalmente el canal minorista. Obviamente esta distribución también depende del valor agregado (salarios y renta) que incorpora cada uno.

Distribución tributaria por eslabón de la cadena

Fuente: IARAF

Algunos de los aspectos que creo se deberían tener en cuenta al momento de pensar una reforma tributaria:

  • Por un lado se deberá simplificar el esquema tributario. La cantidad de impuestos y su complejidad dificultan los pagos. Asimismo, ante incumplimientos deben pagar moras o ven sus entregas/producción demoradas, restando competitividad.
  • Contemplar reformar los impuestos que son distorsivos será una de las claves. El impuesto al cheque o los ingresos brutos son dos de los casos más salientes. El objetivo debiera ser que no se generen efectos en cascadas castigando la integración nacional.
  • Uno de los objetivos deberá apuntar a disminuir la presión tributaria total. 45% de impuestos sobre los alimentos es excesivo, sobre todo cuando 1 de cada 3 personas son pobres.
  • Finalmente, el balance fiscal entre los tres niveles de gobierno es fundamental. En este punto, quizás el más desafiante, el gobierno nacional deberá negociar con cada una de las provincias. Los gobiernos locales tiene independencia para fijar sus impuestos. En un escenario de reducción de la carga perderán recaudación e independencia. Buenos Aires tomó el primer paso respecto a IIBB, aunque aumentará su dependencia las transferencias desde nación.

Referencias

http://www.iaraf.org/index.php/informes-economicos/carga-tributaria-provincial-y-municipal/113-informe-economico-n-342

http://www.iaraf.org/index.php/informes-economicos/carga-tributaria-provincial-y-municipal/40-informe-economico-n-291

 

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