Gobernabilidad paralizada: las elecciones italianas

El domingo pasado, se realizaron las elecciones parlamentarias en Italia, iniciando el procedimiento que derivará en la decimoctava legislatura de la República Italiana –se cuenta desde las primeras elecciones celebradas luego de la Constitución aprobada en 1948. Desde las siete de la mañana a las once de la noche, alrededor de 46 millones de ciudadanos italianos –aproximadamente cincuenta incluyendo a aquellos residiendo en el exterior- fueron llamados a votar por los 630 diputados y 315 senadores que componen las dos Cámaras del Parlamento. La participación fue del 73%.

Por primera vez se adoptó el sistema electoral aprobado en octubre de 2017, conocido como Rosatellum, en referencia al diputado Ettore Rosato, su principal promotor. La ley determina un método mixto en donde el 61% de los asientos de ambas Cámaras son distribuidos de acuerdo a un sistema proporcional, mientras que el 37% se determina en base a un sistema en el que gana el primero que pasa cierto umbral, en una ronda de votación. El restante 2% es reservado para los parlamentarios electos por ciudadanos que residen en el exterior.

Partidos y Coaliciones

En la víspera de las elecciones, más allá de las bien establecidas coaliciones de centro-derecha y centro-izquierda, el movimiento conocido como Cinco Estrellas -co-fundado en 2009 por el popular comediante Beppe Grillo-, aparecía como el principal partido, con una tendencia creciente desde su debut a nivel nacional en las elecciones de 2013. En la actualidad, el partido administra 45 municipalidades en Italia, incluyendo Roma y Turín.

La coalición de centro-izquierda era liderada por el Partido Democrático (PD), que ha sido el partido mayoritario durante la decimoséptima Legislatura (2013-2018). También forman parte de la coalición dos listas (“+Europa” e “Italia y Europa juntas”), un partido cívico liderado por la saliente Ministra de Salud, Beatrice Lorenzin, y la lista “Partido Popular de Tyrol del Sur”, un partido regional de la región autónoma de Trentino-Alto Adige.

Por su parte, la coalición de centro-derecha estaba formada por la alianza de tres partidos: “Adelante Italia” –comandado por Silvio Berlusconi-, la “Liga del Norte” –liderada por Matteo Salvini y Giorgia Meloni- y el partido centrista “Nosotros con Italia”, que se unió a la coalición con un rol marginal. Es de destacar que a pesar de que Berlusconi no puede ser candidato a Primer Ministro por una regla del 2013 que impone un plazo de seis años para volver a ser candidato, el slogan de “Adelante Italia” se centró en la figura de Berlusconi, y él mismo asegura ser el líder de la alianza de centro-derecha. La Liga se originó en 1991 como un partido regional buscando la independencia de la región de Padania. Paulatinamente, amplió su esfera de influencia a toda Italia y promovió reformas clave como el federalismo fiscal y la ampliación de la autonomía regional.

El nuevo partido de izquierda conocido como “Libre e Igual” –liderado por Pietro Grasso, presidente del Senado en la última legislatura y previo fiscal anti-mafias- compitió en soledad. Finalmente, una lista de partidos minoritarios, tanto de derecha como de izquierda, también participó de las elecciones autónomamente, a pesar de que Rosatellum determina un umbral del 3% para la obtención de bancas en las Cámaras.

Los resultados

Poco tiempo después de que cerrarán los puntos de votación, dos factores eran abrumadoramente evidentes: Cinco Estrellas se había afianzado como el primer partido a nivel nacional, y la Liga del Norte tomó ventaja en la coalición de centro-derecha, obteniendo el mayor porcentaje de votos de esa Alianza, y reemplazado al partido de Berlusconi.

En el mapa puede observarse que el movimiento Cinco Estrellas (en amarillo), obtuvo el máximo porcentaje de votos en todas las regiones e islas del Sur de Italia, aproximándose a una mayoría absoluta en Sicilia (48%). Al nivel nacional, el partido cuyo candidato a Primer Ministro es Luigi DI Maio alcanzo el 32% de los votos (había logrado un 25% en 2013).

La coalición de centro-derecha (en azul), ganó casi en la totalidad del resto del país, destacándose su predominancia desde Roma a Milán: obtuvo más de la mitad de los votos en Lombardía, y alcanzó el 48% en Veneto, dos regiones que son típicamente bastiones de la Liga. En la escala nacional, la coalición logró el 37% de los votos, lo que lo hace la mayor fuerza política. La Liga creció drásticamente desde su 4% en 2013 al actual 17%, convirtiéndose por primera vez en el principal partido de la Alianza (mientras que “Adelante Italia” cayó al 14%), transformando a Matteo Salvini en el candidato a Primer Ministro.

Contrariamente, el PD perdió 2,6 millones de electores con respecto a las elecciones de 2013, reduciendo en siete puntos porcentuales su desempeño a nivel nacional. El domingo, el PD logró solamente el 19%, mucho menos de lo esperado. Como consecuencia, la coalición de centro-izquierda ganó solamente en dos regiones (en rojo): Toscana (la región de Mateo Renzi, quien es el secretario del partido y su líder de facto) y Trentino-Alto Adige (gracias al apoyo al “Partido Popular de Tyrol del Sur”). El resultado total para la coalición fue del 23%.

Los representantes del Partido Democrático han admitido la debacle y Mateo Renzi ha renunciado. La erosión de la base electoral del PD es más evidente cuando se compara con su performance en 2008, año de su debut en las elecciones nacionales, cuando obtuvo el 33% de los votos.

“Libre e Igual” fue el único partido, más allá del movimiento Cinco Estrellas y de las dos coaliciones, que excedió el umbral del 3%, consecuentemente ganando acceso al Parlamento, y en alguna medida contribuyendo a la pérdida de votos del PD.

Después de las elecciones, algunos medios de comunicación extranjeros han señalado el éxito del movimiento “populista” Cinco Estrellas y de la Liga. En realidad, el primero ha estado promoviendo el ingreso ciudadano como su principal medida de campaña, y la última –bajo la tutela de un creciente nacionalismo y del euro-escepticismo- ha remarcado su oposición a la inmigración y propuesto una reducción al 15% de las tasas de impuestos. El amplio respaldo que ambos lograron ha venido a expensas de la caída de los partidos de Silvio Berlusconi y Mateo Renzi. En verdad, el PD y “Adelante Italia” fueron los principales actores en la Legislatura número 17, y hoy aparecen como incapaces de representar las demandas de sus electorados. Contrariamente, el movimiento Cinco Estrellas y la Liga han actuado como partidos de masas contemporáneos, y han sido exitosos en captar el voto de muchas personas que solían abstenerse al momento de elegir.

 ¿Y ahora?

La flamante decimoctava Legislatura no nació con los mejores auspicios a la hora de crear un gobierno para los próximos cinco años. Ni la coalición de centro-derecha ni el movimiento Cinco Estrellas parecen capaces de alcanzar la mayoría absoluta de los escaños en ambas Cámaras -316 diputados y 158 senadores. La coalición de Mateo Salvini posee 260 diputados y 135 senadores, por lo que le falta más de cincuenta parlamentarios para la primera Cámara y veinticinco para la segunda. Por su parte, para el partido de Luigi Di Maio es aún más difícil, pues cuenta solo con 221 diputados y 112 senadores.

¿Qué deberíamos esperar entonces? Una alianza entre los dos principales actores parece improbable, a pesar de la apertura de algunas posibilidades, porque ambos partidos reclaman su liderazgo en el futuro gobierno. Una fase de negociaciones ha comenzado y durará por las próximas dos semanas, con el objetivo de converger hacia un programa para la legislatura con aquellos parlamentarios que estarían dispuestos a respaldar a un gobierno liderado por uno de los dos actores principales. El primer interlocutor para los dos aspirantes a Primer Ministro es el PD, que con sus 110 diputados y 56 senadores podría permitir a uno de los candidatos alcanzar la mayoría. Durante la campaña electoral, Mateo Renzi rechazó cualquier posibilidad de lograr un acuerdo con Cinco Estrellas o con la Liga, más bien destacando la posibilidad de transformarse en un partido de oposición. Pero después de la renuncia de Renzi, diferentes facciones del PD podrían llegar a acordar un programa de gobierno con alguno de los partidos. Además, Luigi de Maio podría contar con los 14 diputados de “Libre e Igual”, que ya señaló su disponibilidad para tener una discusión sobre algunos puntos de acuerdo.

Un escenario diferente sería la constitución de un “gobierno de propósito”, el cual consistiría en un gobierno inclusivo de corto plazo, con la única tarea de crear una nueva ley electoral para prevenir futuras elecciones que produzcan este tipo de estancamientos. Sin embargo, otros expertos consideran a Rosattellum como una ley electoral adecuada, y prevén nuevas elecciones con el mismo sistema.

En cualquier caso, las palabras finales son del Presidente de la República, Sergio Mattarella, el actor principal al cual la Constitución le asigna la delicada decisión respecto de si instruir a un nuevo gobierno. Después de celebrar una serie de consultas -desde finales de marzo hasta comienzos de abril- con representantes de los grupos parlamentarios, posiblemente nominará al Primer Ministro y, luego de recibir sus propuestas, a los diferentes ministros. Luego de ellos, dentro de los próximos diez días, el gobierno debería ser creado por las dos Cámaras de la Legislatura.

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Traducción: Dínamo de Ideas

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