Elecciones en Chile: La pelea por el voto descontento

“Todo el mundo cambia un poco sus posturas, de lo contrario seguiríamos en las cavernas” fue la frase que uso Sebastián Piñera para explicar su propuesta de gratuidad para el 90% de la educación técnica superior. Esto en contradicción a lo que planteaba hace pocos meses, cuando consideraba la educación como un bien de consumo y la gratuidad como una medida populista.

El giro en su campaña se produce luego de que en la primera vuelta obtuviera solo el 36,6% de los votos. Se esperaba que superara fácilmente los cuarenta puntos e incluso los más avezados llegaron a pronosticar que no sería necesaria la segunda vuelta. La noche de la elección Piñera se vio por primera vez ante una carrera no ganada. Alejandro Guillier, el candidato de Bachelet, se puso en competencia con un pobre 22,7% frente a un Piñera debilitado.

Por su parte el Frente Amplio (FA) – alianza de izquierda que surgió del movimiento estudiantil del año 2011 –  dio la sorpresa al obtener el 20,3% de los votos con su candidata presidencial Beatriz Sanchez. Al dia siguiente, estos votos se transformaron en el botín que debían capturar las campañas de Guillier y Piñera.

La reforma electoral impulsada por Bachelet en 2015, que cambió el sistema binominal por uno proporcional, modificó el mapa político por completo. Esto permitió que el FA pasara de 3 a 20 diputados y obtuviera un senador, un resultado excelente considerando que se constituyeron oficialmente recién en enero del 2017.

Los resultados de la primera vuelta han movido la discusión política hacia las demandas de la izquierda, haciendo que Guillier y Piñera tengan que renegar de su pasado o “cambiar de ideas”, como prefieren decirlo. Sin embargo, los líderes del FA han dicho que serán oposición, independiente de quien sea electo presidente. ¿Cómo pueden los candidatos captar sus votos en este escenario?

Guillier se ha planteado como el continuador de las reformas de Bachelet y ha tomado distancia de los gobiernos de la Concertación, coalición de la que es heredero político y a la que el FA acusa de haber mantenido el modelo impuesto por Pinochet. Como un guiño a los partidarios de Beatriz Sánchez, el candidato llegó incluso a decir “tienes que renovar este país, no pueden seguir siendo los mismos”, refiriéndose al círculo del icónico ex presidente Ricardo Lagos. De todas formas, “Laguistas” destacados están trabajando en su campaña.

La tarea para Piñera es doblemente difícil ya que tiene que moverse hacia el centro al mismo tiempo que intenta captar los votos del derechista conservador José Antonio Kast, defensor de la dictadura de Pinochet y la agenda católica, que alcanzó un no despreciable 8% en primera vuelta. Por ejemplo, el candidato se reúne con los líderes evangélicos, que han sido los principales detractores del matrimonio homosexual, mientras algunos miembros de su comando declaran que “a nosotros nos gustaría avanzar en matrimonio igualitario”. Durante la primera vuelta Piñera se acercó a los concertacionistas descontentos con el candidato de la Nueva Mayoría, llegando a poner imagenes del ex presidente Patricio Aylwin en su propaganda electoral. Cabe recordar que Piñera fue el jefe de campaña del opositor de Aylwin en la primera elección luego de que Chile volviera a la democracia.

El balotaje del próximo domingo tomó nuevos aires de competitividad, para lo cual las campañas no estaban preparadas, debiendo reacomodarse rápidamente. En un contexto de voto voluntario y candidatos en constantes contradicciones, lo único cierto es que esta elección la definirán los votantes “anti”. No votarán motivados por su candidato, votarán para que no sea electo Piñera o Guillier.

__________________________________

Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de La Dínamo de Ideas.

Una Respuesta
  1. 18 diciembre, 2017

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *