Después de 100 días, una nueva crisis en Nicaragua

Nicaragua ha estado sufriendo una crisis política y social -ha habido más de 350 muertos y miles de heridos durante los tres meses de manifestaciones contra el gobierno sandinista de Daniel Ortega  – pero ahora el país está en rumbo a también sufrir una crisis económica. Una disminución del crecimiento económico, una advertencia de prestamistas internacionales y advertencias de empresarios locales señalan que la economía nicaragüense está en riesgo y que pueda encontrarse con una fuerte bajada. La estabilidad del país ha sido una de las -sino la principal-, razones de ser del gobierno de Ortega desde su llegada a la presidencia en el 2007. Ya que enfrenta inestabilidad en tres ejes, la perdurabilidad de su apoyo popular está en duda y requiere una nueva respuesta política.


Nicaragua sigue siendo el segundo país más pobre en las Américas en cuanto a PIB per cápita y un 25% de la población vive en condiciones de pobreza. Sin embargo, la economía nicaragüense ha crecido al 5% los últimos años, una cifra arriba de todos los países en las Américas fuera de Panamá. Ortega toma crédito por este logro y, por lo tanto, la economía le ha dado legitimidad a pesar de sus tendencias autocráticas.

Pero el Banco Central de Nicaragua advirtió que el crecimiento económico puede caer cuatro puntos este año debido a la crisis política, terminando con una tasa de crecimiento de 1%. El sector privado también advirtió una fuerte caída en la actividad económica. Las remesas, las cuales han sido siempre una fuente importante de recursos para la economía, crecieron casi 4% en junio comparado con el 2017. Sin embargo, el flujo de dinero del extranjero no es sostenible y la economía no se puede basar en este tipo de ingreso.

Además, la agencia de crédito Moody’s, igual que otras agencias, subió el riesgo de crédito de Nicaragua y advirtió a inversionistas sobre su situación política. El Fondo Monetario Internacional también emitió avisos sobre las condiciones económicas en Nicaragua. Aunque esta noticia no afecta el día a día de los manifestantes, sí afecta los inversionistas y la habilidad del gobierno de prestar dinero. En el largo plazo, esto puede tener efectos profundos en la economía y borrar los avances contra la pobreza que se han realizado en los últimos años.

Finalmente, Ortega ya perdió el apoyo de COSEP, la principal asociación de negocios de Nicaragua y un aliado importante para él durante la última década. Los tratados entre el sector privado y Ortega le han ayudado mantener y consolidar el poder. Ahora que están en el otro lado de la mesa, Ortega tendrá que buscar más apoyo popular, particularmente en la población rural, donde se encuentran las tasas de pobreza más altas y donde el partido sandinista sigue registrando apoyo.

La estabilidad y el crecimiento económico han sido unas de las promesas principales en las campañas electorales de Ortega. Aunque la comunidad internacional no considera que las elecciones son libres y abiertas, entrevistas con votantes demuestran que algunos aceptan violaciones democráticas para alcanzar una economía fuerte. Ahora, Nicaragua se encuentra en un nivel de crisis política, social y económica no visto desde los años 80s. Ortega ha perdido mucho apoyo tras su respuesta violenta a las manifestaciones y ahora está en riesgo de perder aún más tras una caída económica. Con pocas indicaciones de que la crisis está por resolverse, Ortega tendrá que buscar cómo estabilizar la economía o arriesgarse a enfrentar aún más rechazo popular.

 


Aquí puede consultarse un artículo previo sobre Nicaragua, escrito por el mismo autor.

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Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de La Dínamo de Ideas.

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