Desempleo seguro

El empleo dignifica. Esta es una frase que todos habremos escuchado a lo largo de nuestras vidas, y en lo particular creo que es cierto. Uno de los principales objetivos del estado debería ser fomentar la creación de empleos genuinos y de calidad. En los últimos dos años se puso mucho foco sobre la creación/destrucción de empleo, lamentablemente la discusión fue política y pocos parecen estar preguntándose seriamente, ¿qué hacemos cuando una persona queda desempleada? El objetivo de este artículo será realizar un muy breve diagnóstico del empleo en Argentina, las políticas vigentes de seguros de desempleo y finalmente dejar algunas ideas para discutir a futuro.

Debido a la intervención del INDEC en 2007 (quizás una de las medidas más cuestionables al gobierno kirchnerista) es difícil conseguir una serie homogénea y de largo plazo para el desempleo. Por esta razón nos detendremos en la evolución del empleo registrado generado por el Ministerio de Trabajo, y la distribución de la Población Activa en el primer trimestre 2017. Ambos gráficos exhibidos en la Infografía 1.

De esta infografía se desprende que hay buenas y malas noticias: Las mala es que se destruyó mucho empleo formal durante el 2016 (casi 100 mil puestos de trabajo). La buena es que comienza a recuperarse, con dos trimestres consecutivos de crecimiento, pero aún negativo en la comparación interanual. Por otro lado, de una población activa de 12.5 millones de personas, el 9% (o 1.1 millones) se encuentran desocupados, 14% están ocupados pero buscando un cambio de empleo y el 6% está dispuesta a trabajar una mayor cantidad de horas (subocupados).

Asimismo, de las personas que se encuentran empleadas, el 33.4% estuvo en condición de informalidad durante el 2016. Quiero destacar tres grandes implicancias del empleo en negro:

  • Ni las empresas ni las personas contribuyen al sistema previsional. En consecuencia, cuando estos trabajadores alcancen la edad jubilatoria posiblemente no cuenten con los aportes mínimos.
  • La presión tributaria sobre los trabajadores formales es mayor, dado que si todos contribuyeran se podría imponer una alícuota menor.
  • Estas personas no tienen aportes a las obras sociales, por lo cual su acceso a la salud se ve disminuido y/o deteriorado

Dijimos entonces que hay más de un millón de personas desocupadas, mucho. El principal programa de seguro de desempleo se encuentra normado por el Título IV de la Ley N° 24.013 del año 91, siendo la ANSES el organismo con competencia para la autorización y pago del seguro. Qué dice el reglamento en términos de derechos y obligaciones:

  • Puede acceder al beneficio aquel que se encuentre desempleado y no reciba ningún beneficio previsional o prestaciones no contributivas (sí pueden cobrar asignaciones familiares)
  • La duración del tiempo de la prestación se corresponde con el tiempo efectivamente trabajado, variando desde 2 hasta 12 cuotas.
  • El monto de la cuota puede ser como máximo de $3.297, que es un proporcional del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM). A este valor se agrega la cobertura de la obra social para el trabajador y sus familiares.
  • Existe la obligación del trabajador de asistir a las capacitaciones que el Ministerio de Trabajo realice.

Sabemos que hay desempleados y sabemos que hay un programa que brinda protección, una de las claves será entender qué impacto genera el otorgamiento del subsidio. De acuerdo con la literatura teórica y empírica, el otorgamiento de un seguro debería aumentar el tiempo que el desempleado permanecerá en esa condición por contar con ingresos que lo hacen más selectivo para aceptar nuevas ofertas de trabajo. En particular se encontró que la duración del desempleo para aquellos que eran beneficiarios del entonces denominado Plan Jefes y Jefas de Hogar extendía su tiempo desempleados en solamente 15 días. Esto realmente no pareciera ser mucho, pero el mayor problema es que estas personas se insertan en el mercado laboral informal ya que les permite no perder el subsidio y a su vez aumentar los ingresos familiares. De hecho, los trabajadores informales con algún tipo de asistencia asciende a 80%, mientras que en el caso contrario es de aproximadamente 33.4%.

La pregunta que nos debemos hacer es cómo quisiéramos que funcione el sistema de seguros de desempleo en Argentina. En primer lugar se debería poder garantizar la calidad de vida de los trabajadores que quedan desempleados sin que se contemple la antigüedad en su último empleo. En segundo lugar debiera contemplarse que esos beneficios no tengan una duración máxima, sino más bien un sendero descendente, con el mínimo en el SMVM. En tercer lugar, la Ley contempla en su artículo 121 inciso b) que el beneficiario deberá aceptar los trabajos que el Ministerio le ofrezca más allá de la capacitación. En este caso, sería interesante que si el beneficiario rechazara una cantidad mínima ofertas, entonces el beneficio será retirado. Esto permitirá por un lado acortar el beneficio en momento de alta creación de empleo, y extenderlo cuando el mercado de trabajo esté lento. Finalmente, sería interesante que aquellos empleadores que contratasen personas que están sujetas al beneficio tengan un beneficio fiscal en las cargas patronales por un tiempo delimitado, incentivando así la búsqueda de puestos de trabajo de los beneficiarios.

Vimos entonces que hay una serie de aspectos para mejorar en la normativa vigente, PERO (siempre hay un pero), estas medidas pueden significar una mayor erogación para el fisco, difícil de cuantificar dado que lamentablemente no se disponen de datos de beneficiarios, importes, etc., pero definitivamente debemos darnos la discusión sobre el costo-beneficio de algunas de las mejoras aquí propuestas.

Para resumir, cómo creo que podríamos hacer más seguro (en términos sociales) el período de desempleo si:

  • El monto del subsidio debería ser proporcional al sueldo, sin fijar un tope máximo, para garantizar la calidad de vida del individuo desempleado.
  • El monto debería ser decreciente en el tiempo, de modo que existan incentivos a buscar empleos que generen ingresos superiores al del subsidio. El monto mínimo en ningún caso debiera ser inferior al SMVM.
  • En caso que el Ministerio de Trabajo ofrezca más de 3 puestos laborales, cuyas condiciones mínimas sean un salario superior al SMVM y obviamente en condición formal, y el individuo las rechace todas, entonces será pasible la remoción del subsidio. Esto permitirá reducir los tiempos del pago en tiempos de crecimiento, y aumentarlo y no dejar al desempleado sin trabajo ni auxilio
  • Aquellas empresas que contratasen desempleados asegurados podrán percibir parte del beneficio a cuentas de las cargas sociales. Aumentando así el dinamismo de ofertas a subsidiados y mejorando los tiempos que el beneficiario recibe el plan.
  • No tenemos datos para cuantificar, pero la discusión de costo-beneficio es necesaria darla.

 Bibliografía

http://www.anses.gob.ar/archivos/cartilla/PRESTACI%C3%93N%20POR%20DESEMPLEO%20-%20TRABAJADORES%20LEY%20DE%20CONTRATO%20DE%20TRABAJOok.pdf

 

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