¿De qué lado del trilema estas? 

En Argentina nos pasamos buena parte de nuestro tiempo discutiendo de política y de economía, e intentando comparar cómo el gobierno vigente es mejor o peor que el anterior. Esta afirmación creo la podríamos haber hecho en cualquier momento en los últimos 20 años y aun así no perdería vigencia. Popular y mediáticamente hemos llegado a denominar la intersección de ambas disciplinas como “el modelo económico”.

Este artículo lo que se propone es entender e interpretar cuáles fueron los modelos económicos que cada administración intentó implementar desde la década del 90 en adelante, de un modo coherente, consistente y dentro de un marco teórico relativamente básico. Para ello utilizaremos un viejo modelo conocido como Mundell-Fleming*, que no es más que una adaptación de la teoría keynesiana para una economía abierta.

Uno de los desprendimientos de este modelo es que existe la “imposible trinidad”, ello es que el gobierno no puede lograr de forma simultánea tres políticas, sino que debe elegir entre dos. Estas son: Tipo de cambio fijo, política monetaria autónoma y libre movilidad de capitales. A modo de ejemplo, si un gobierno decidiera establecer un tipo de cambio fijo y la libre movilidad de capitales, perdería capacidad de manejo de su política monetaria (cualquier similitud a los 90 NO es pura coincidencia). A continuación el típico esquema que nos enseñan en economía:

Esquema 1: La imposible trinidad del modelo Mundell-Fleming

Ahora bien, si analizamos la historia Argentina de los últimos 30 años a la luz de este modelo económico vamos a poder encontrar que las tres administraciones (no voy a hablar del período 99-02) se ubicaron en aristas distintas del triángulo.

  • Administración menemista: En este caso la administración optó por un tipo de cambio de cambio fijo a través de la Ley de convertibilidad, “1 peso 1 dólar”, esto fue pensado como un mecanismo para reducir el proceso inflacionario originado en la década del 70 y 80. Asimismo, Argentina se integró a los mercado de capitales internacionales a través de la inversión extranjera (procesos de privatizaciones) y endeudamiento internacional. Esto finalmente condujo a que el gobierno no pudiera utilizar la política fiscal y monetaria como mecanismo expansivo ante la recesión que comenzaría a finales de la década.
  • Administración Kirchnerista: Este gobierno heredó una economía en default, es decir, el país ya había decidido que no le iba a pagar a los inversores extranjeros (recordaremos a Rodriguez Saa anunciando la cesación de pagos). A pesar de haber implementado de forma exitosa la reestructuración de la deuda en 2005 y 2010, las demandas ejercidas por los holdouts (o los famosos fondos buitres) dificultaron la integración Argentina al mundo, luego vendría el cepo cambiario y las limitaciones para el acceso a la divisa extranjera. Teniendo este vértice acotado, el gobierno utilizó la política monetaria como una de las herramientas expansivas de la economía, anclando hacia finales de la gestión el tipo de cambio como mecanismo para contener en parte la suba de precios.
  • Administración Macrista: Este gobierno hizo la integración al mundo una de sus banderas de campaña, y efectivamente lo logró con el levantamiento del cepo cambiario, el ajuste del tipo de cambio y el pago a los principales holdouts que permanecían litigando. Asimismo, este comenzó a moderar la expansión de la base monetaria y a utilizar la tasa de interés (fijada mediante LEBAC y tasa de pases internos) como mecanismo de esterilización (dicho fácilmente, que la plata extra en la calle no se vaya a precio). En consecuencia no podrán anclar el tipo de cambio, y eso es algo que estuvimos viviendo y con cierta ansiedad por cierto en los últimos meses.

Para resumir, si volviéramos a dibujar el triángulo del dilema, encontraríamos a cada una de las administraciones antes presentadas en una arista diferente. ¿Modelo o relato?, eso ya se los dejo a ustedes.

Esquema 2: Cada administración una arista  

Dijimos entonces que estamos en una economía donde el tipo de cambio es flotante, vale la pena preguntarse entonces, ¿qué es lo que determina el tipo de cambio, qué tipo de cambio hay que mirar? y sobre todo, ¿quién gana y quién pierde cuando se mueve el tipo de cambio? Las respuestas obviamente son complejas y un solo artículo no alcanza para abordarlas, pero tratemos al menos de limpiar el trigo de la paja.

El tipo de cambio nominal (ej. 18 ARS/USD) no tiene sentido per se, hay que mirar cómo evolucionan las monedas de nuestros socios (no es lo mismo 18 ARS/USD hoy que si Brasil devaluara 50%), esto es lo que llamamos el tipo de cambio real, que quizás sea LA variable a seguir. Segundo, sabemos que el dólar hoy lo regula la oferta y la demanda, entonces: Liquidación del agro aumenta la oferta (presiona precio a la baja), un blanqueo de capitales aumenta la oferta y finalmente el endeudamiento aumenta la oferta, esto hace en definitiva que el dólar se aprecie. Las importaciones aumentan la demanda y la compra minorista y mayorista aumentan la demanda y generan presión a la suba.

Quizás más importante aún, ¿quién gana y quién pierde cuando se mueve el tipo de cambio? Por un lado, los exportadores se vuelven más competitivos porque tienen más pesos por dólar exportado (típicamente el agro y las economías regionales con inserción externa como el vino), además de las industrias y servicios asociados al proceso exportador. Por el otro lado, los importadores deben pagar más caro por los precios de los productos, por lo que se ven desfavorecidos, del otro lado del mostrador aparece la industria local, que puede competir mejor con los productos importados más caros. Pero para sumarle aún más complejidad, tenemos los productores locales que utilizan insumos importados, o que importan bienes de capital para producir, obviamente, estos ven que sus costos aumentan en un escenario devaluatorio. Los que miran el dólar de reojo son los sectores no transables o que no tienen comercio internacional (buena parte del sector construcción).

Ya vimos entonces un poco dónde estuvimos (las tres aristas del triángulo), donde estamos (tipo de cambio flotante), y qué determina que el tipo de cambio se mueva y quien gana y quien pierde en cada caso. Ustedes me preguntarán a continuación, ¿y entonces?, bueno, acá algunas valoraciones sobre la política económica o “modelo” que creo sería coherente a futuro:

  • En un mundo altamente globalizado y hasta incluso donde surgen monedas de libre acceso para el público general sin la intermediación de bancos (criptomonedas, de las cuáles espero podamos hablar en un futuro), parece irrisorio volver a un esquemas de controles severo de movimiento de capitales. Pero cuidado, esto no significa que debamos tener una normativa que nos proteja de fondos altamente especulativos que puedan generar inestabilidades en el mercado de capitales y/o cambiario (encajes obligatorios, tiempos mínimos para el giro al exterior, etc.). 
  • Si admitimos que debemos integrarnos al mundo, admitir un tipo de cambio fijo significa eliminar la política monetaria, que considero es una herramienta anticíclica fundamental para atender los shocks externos e internos y poder salir de espirales recesivos.  
  • El dólar no debe ser la variable de ajuste de competitividad de la economía argentina. No podemos pretender que nuestras ramas económicas puedan exportar sólo cuando subimos el tipo de cambio, o que debamos proteger la industria local mediante el mismo mecanismo. Debemos encontrar herramientas más profundas que permitan dotar de mayor dinamismo nuestra economía, y lo primero que se me viene a la cabeza es la presión tributaria y la logística (También espero que la dínamo se encargue de estos temas). 
  • El Banco Central sí debe tomar acción en caso de movimientos abruptos de la divisa en los casos que no esté justificado en las condiciones macroeconómicas generales. 
  • Este artículo no cubre un apartado clave que es el déficit fiscal, pero ya habrá tiempo para discutirlo en entradas posteriores. En parte hablamos aquí de la política monetaria, pero es obviamente un tema más profundo. 

Les dejo finalmente un bonus track, especialmente a aquellos que todavía no estén cansados de leer. Se está discutiendo mucho sobre el efecto del tipo de cambio sobre los precios locales, es decir, ¿la devaluación causa inflación? Lo primero que debo decir es que las devaluaciones de 2014 y 2015/16 causaron inflación (a pesar de que en aquel entonces el candidato presidencial Mauricio Macri auguraba que la inflación estaba descontada en el tipo de cambio blue, lo cual no fue cierto). Existen dos razones por las cuales la devaluación se puede ir a precios:

  1. El precio de los insumos importados que utilizan algunas empresas aumentan, ergo aumentan los costos, y a menos que eso sea absorbido en la rentabilidad, se termina trasladando a precios. 
  2. En algunos productos, donde la demanda es “infinita” (soja, trigo, maíz), si puedo vender afuera más caro como consecuencia del tipo de cambio, prefiero destinar toda mi producción a la exportación, a menos que los precios locales sean lo suficientemente atractivos para vender domésticamente. 
  3. Finalmente, si los precios suben, el ingreso real de los comerciantes bajaría en caso de que no remarcaran los precios. 

La evidencia empírica internacional encuentra que las devaluaciones se trasladan a precios pero con distintas velocidades, lo que técnicamente llamamos passthrough, y existen variables que pueden hacer que ese traspaso sea más rápido o más lento. En particular, se encontró que en las economías inflacionarias, el pase a precios de una devaluación es mucho más rápida. Otra razón es el nivel de actividad, si la devaluación se produce en un momento de profunda crisis, la devaluación tarda más en llegar (ejemplo del 2002).

Argentina espera cerrar el año con un piso del 17% de inflación de acuerdo a las metas del BCRA (hoy nadie pareciera creer que lo pueda cumplir y ya de por sí dos dígitos es inflación alta) y con un moderado crecimiento, ergo, la literatura nos diría que la devaluación se irá relativamente rápido a los precios, sobre todo en un contexto en el cual la inercia inflacionaria y la gimnasia que tenemos todos (vendedores y consumidores) de adaptarnos a remarcaciones de precios es alta. En consecuencia, parece arriesgado decir que “en Argentina ya desenganchamos los precios del dólar”.

 

Bibliografía 

Choudri, Ehsan & Hakura, Dalia, “Exchange Rate Pass Through to Domestic Prices: Does the Inflationary Environment Matter?” Working Papers, International Monetary Fund (Washington). 

Fleming, J. Marcus, “Domestic Financial Policies Under Fixed and Under Floating Exchange Rates,” Staff Papers, International Monetary Fund (Washington), Vol. 9 (November 1962), pp. 369-79. 

Mundell, Robert A., “The Monetary Dynamics of International Adjustment Under Fixed and Flexible Rates” Quarterly Journal of Economics, Vol. 74 (May 1960), pp. 227-57. 

Ver Tipo de Cambio Real Multilateral: http://www.bcra.gob.ar/Pdfs/PublicacionesEstadisticas/TCRMMetodologia.pdf 

Ver base monetaria argentina acá: http://www.bcra.gov.ar/PublicacionesEstadisticas/Principales_variables.asp 

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Las ideas y opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de La Dínamo de Ideas.

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