Qué hacer cuando no somos racionales

La economía se basa en una serie de supuestos bastante básicos sobre los cuales luego construye los modelos más sofisticados que utilizamos cotidianamente para interpretar y entender la realidad. En general cuando estos supuestos son enunciados parecen bastante razonables, pero la realidad nos ha demostrado no siempre son ciertos. Veamos un ejemplo para clarificar, la economía nos dice que mientras más opciones existan es mejor para un consumidor (puede elegir lo que más le convenga), pero en ciertos casos vemos cómo una sobreabundancia de alternativas pueden causar ansiedad o que incluso se deje de comprar por miedo a “perder la mejor opción”.

Los supuestos económicos básicos nos están fallando, ¿estamos en riesgo de que la economía tal como la conocemos deje de existir? La respuesta es no, las grandes conclusiones se siguen manteniendo, pero surgió una disciplina denominada racionalidad acotada, donde comienzan a intervenir economistas, químicos, físicos y psicólogos entre tantos otros. Esta disciplina estudia cómo fallan o no estos supuestos básicos y cuáles son algunas de sus consecuencias. En particular también se comenzaron a detectar oportunidades de política pública que explotan estas “fallas” si me permiten llamarlo así. Existe una gran cantidad de literatura académica y recreativa que exploran algunos de estos efectos, a nivel local, quizás el libro de Lousteau y Campanario sea uno de los grandes exponentes.

En este artículo vamos a analizar una política pública de bajo costo que busca aumentar la recaudación de los impuestos municipios mediante la introducción de imágenes y mensajes en boletas de ABL. En particular, se realizó un experimento en el cual se repartieron distintas boletas (con imágenes y mensajes distintos) a los hogares de algunos municipios, y se midió estadísticamente como reaccionaban en términos de cumplimiento de pago los contribuyentes. Este trabajo, del cual tuve la suerte de participar, fue implementado por el CIPPEC y el BID y los resultados se encuentran publicados en Castro & Scartascini 2013 y 2014.

Vamos desde el principio. Se trabajó con 3 municipios de la Provincia de Buenos Aires: 9 de Julio, Junín y Esteban Echeverría para incorporar mensajes e imágenes en sus boletas de ABL para ver cómo reaccionaban los contribuyentes. En cada caso existieron especificidades respecto de si se podía poner una imagen o no, cuan resaltado estaba el mensaje dentro de la boleta, si la imagen iba dentro de la boleta o abrochada, entre otros, pero el denominador común es que existían 4 tipos de mensajes.

  1. Enforcement: Un mensaje que recordaba cuáles eran las consecuencias de no pagar los impuestos municipales (en el caso más extremo se puede embargar el inmueble o rematarlo) acompañado de la típica imagen del martillo de la justicia
  2. Motivacional: Un mensaje en el cual se mencionaban cuáles habían sido las obras realizadas y que fueron posibles a partir de la recaudación de esas tasas (acompañado de una imagen de una persona trabajando).
  3. Equidad: Un mensaje en el cual se destacaba la cantidad de personas que pagaban sus impuestos regularmente, y preguntando si él o ella lo hacía (imagen destacaba una cantidad de personas y otras más chicas)
  4. Placebo: Sencillamente se mandaba la boleta al igual que el mes anterior, sin mensaje ni imagen.

Imagen 1: Ejemplo de mensajes en el caso de Junín

Fuente: Castro & Scartascini (2013)

Estos mensajes fueron repartidos de forma aleatoria entre todos los contribuyentes (detalles estadísticos/econométricos pueden ser encontrado en documento original) y se midió en los siguientes meses cómo respondieron ante los mensajes recibidos. En particular, se encontró que el mensaje de enforcement fue el único que tuvo un efecto significativo por sobre el placebo, aumentando la probabilidad de pago en un 4%. A priori ese guarismo parece significar poco, pero en términos nominales es una recaudación significativa para las arcas municipales. Esto solamente informando parte de la legislación vigente, y que en general ya todos sabían.

Otro resultado interesante fue que en el municipio donde el mensaje no estuvo claramente identificado, la probabilidad de pago no cambió. En esa municipalidad en particular no se pudo mandar la imagen, y el texto informacional pasaba relativamente desapercibido dentro de la boleta de pago. Es decir, no sólo importa comunicar, sino que también es importante cómo comunicar. Si bien no estoy diciendo nada novedoso (el marketing se dedica a esto desde hace ya tiempo), la conclusión más importante es que la ejecución es tanto o más importante que la política en sí misma.

La racionalidad acotada nos dice entonces que comunicar la normativa que ya todos conocen y poner una imagen de un martillo aumenta la probabilidad de pago (no parece muy racional). Estos trabajos enseñaron un camino que puede ser emprendido para infinidad de otros tipos de políticas. En particular, se podría seguir replicando este experimento en otras localidades o con nuevos mensajes, o bien evaluar cómo elevar la satisfacción de los ciudadanos con respecto a los servicios públicos (sistemas de seguimiento e información sobre reclamos) aumentando la participación ciudadana en la vida pública, cuando la economía racional nos diría que lo único importante es solucionar el reclamo. Los caminos parecen casi infinitos, y si seguimos entendiendo dónde no somos racionales podremos seguir implementando política pública de alto impacto y bajo costo.

Bibliografía:

https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/4698/Tax%20Compliance%20and%20Enforcement%20in%20the%20Pampas:%20Evidence%20from%20a%20Field%20Experiment.pdf?sequence=1

 

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